Tejiendo el tiempo. Siren Elise Wilhelmsen, 2010.

En vez de emplear manecillas o números, 365 Knitting Clock marca el paso de las horas mediante la realización de una labor en lana, una bufanda que requiere un año para ser acabada.
Además de servir como aparato de medición, este reloj desea poner de manifiesto el carácter del tiempo como magnitud física en constante cambio, en la que transcurren situaciones y se completan proyectos.
Cada media hora es tejido un punto, de los 48 necesarios para conseguir una vuelta completa, lo cual le exige un día. Al final de un año, el resultado es una bufanda de dos metros de longitud, y la madeja de lana debe de ser sustituida por una nueva. Este año que ha pasado se convierte así en un recuerdo palpable, y el reloj inicia una nueva labor que tardará otro año en completar.





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